Anabell
El ruido regresa de golpe cuando las cámaras se apagan.
Los aplausos, las voces, el movimiento del equipo técnico llenan el espacio, pero todo me llega amortiguado, como si estuviera bajo el agua. No aparto la mirada de él mientras se levanta de su asiento, mientras intercambia un par de palabras con la entrevistadora y agradece con una sonrisa que, aunque leve, es real.
Y entonces… me busca.
Lo sé en el instante en que sus ojos recorren el estudio hasta encontrarme.
Y cuando lo hacen…