Un dia antes
El sonido del tecleo era constante en la oficina del piso superior. La vista desde el ventanal era espectacular, pero Marcus Maxwell no la miraba. Sus ojos estaban fijos en la pantalla, su mente enfocada en contratos, cifras y decisiones que movían millones.
Afuera, Gavin, su mano derecha, colgó una llamada con el ceño fruncido. El médico del Pequeño Dylan había sido claro: era esencial que tomara su medicación esa mañana, y hacerlo con el estómago vacío podía provocarle efectos ad