Aquellos que apoyaron a Marcus en secreto se felicitaban por haber apostado por él y por Rubí. Por otro lado, los que respaldaron a Zoey y traicionaron a Marcus estaban sumidos en la desesperación. En sus rostros se leía la ansiedad y el miedo. No sabían cuál sería su castigo.
Marcus recorrió la sala con la mirada, hasta que sus ojos se clavaron en una persona.
Contempló a Lance con frialdad. —Tío, ¿quieres decir algo?—
Lance, que intentaba pasar desapercibido entre la multitud, se estremeció.