Su voz estaba impregnada de furia. Pero Lance se quedó paralizado, sorprendido por la intensidad de sus palabras. La miró con inquietud, sin saber cómo responder.
Fue entonces cuando Marcus giró la cabeza lentamente y miró a Lance con frialdad.
—Mi querido tío... debes estar preguntándote quién te engañó, ¿no? ¿Quién te mintió?
El rostro de Lance palideció de golpe. Intentó articular algo, pero su expresión se deformó por el miedo. Su mirada vaciló hasta posarse en Marcus, y preguntó con voz te