Cuando Dylan la conoció por primera vez, le cayó bien de inmediato, quizás porque ella y Serena compartían ciertos rasgos. Además, Rubí era la prima de Serena, así que tenía sentido que a Dylan le agradara desde el principio.
Pero ahora, el cariño de Dylan por Rubí parecía haber superado incluso al que sentía por su madre biológica, y eso Rubí no lo comprendía del todo.
Al notar su expresión, Dylan se puso un poco triste y no pudo evitar preguntar:
—¿Qué te pasa? Mami... no me crees, ¿verdad?
Cada vez que Dylan ponía esa carita triste, el corazón de Rubí se ablandaba. Negó con la cabeza de inmediato y le respondió:
—Claro que te creo. ¿Cómo no voy a creerte? Mami te ama más.
—¿De verdad? —preguntó Dylan, algo desconfiado.
—Por supuesto. ¿Por qué no habría de hacerlo? ¿No le crees a mami?
Rubí hizo una mueca triste a propósito y miró a Dylan.
Él, sin dejarse influenciar, preguntó:
—Entonces... entre papá y yo, ¿quién es tu favorito?
Rubí se quedó en blanco un momento, y luego entendió