Sabrina suspiró otra vez.
—Rubí, tienes razón. Pero aun así, ten cuidado. No te metas en un altercado con ella en el corto plazo.
—Lo entiendo. Después de todo, es una anciana. La respetaré —dijo Rubí.
Al decir esto, recordó algo más relacionado con Calissa.
—Rubí, ten más cuidado a partir de ahora. Si pasa algo, díselo a Marcus de inmediato —le recordó Sabrina.
—Sí, mamá. Lo tendré en cuenta.
—Está bien, continúa con tu día. Quizá estoy siendo paranoica. Espero que todos podamos vivir en paz y