Rubí se congeló por un momento, y con el dedo instintivamente respondió:
—¿Qué regalo de cumpleaños?
Al enviar el mensaje, algo brilló en su mente. Recordó entonces que Marcus había dicho que las parejas mayores no necesitaban regalos de cumpleaños, por lo que él no había preparado uno. Pero ahora, de repente, él volvía a preguntarle esto...
—¿Fue tu gente la que hizo lo que le pasó a Zoey? —Rubí, de repente, recordó algo y le preguntó a Marcus.
Poco después, Marcus envió un mensaje de vuelta:
—Sí.
—¡Wow! ¡Cariño, eres increíble! —Rubí, un poco emocionada, respondió rápidamente.
Al leer su mensaje, Marcus no pudo evitar sonreír. Le contestó con un mensaje lleno de cariño:
—Me alegra que te guste.
Rubí estaba sorprendida y encantada. Marcus le había dicho que no le daría un regalo de cumpleaños, pero ahora le había dado algo tan grande. ¿Cómo podría no sentirse feliz y sorprendida?
—Me encanta, gracias —dijo Rubí, sonriendo ampliamente.
Con el ánimo elevado, Rubí sostenía su teléfono,