—¿Por qué no? Casi me expulsan —respondió Rubí, muy afligida.
—Espera ahí. Tengo un contrato que firmar hoy, estoy a unos quince minutos de camino. Espérame un rato y dale el teléfono al director —ordenó Marcus.
—¿Y qué le vas a decir? ¿Para aclarar la relación? ¡Qué vergüenza! No quiero competir con una celebridad de internet tan grosera e infame —respondió Rubí, triste.
—Buena chica. Dale tu teléfono al director. Tengo algo que decir y estaré allí. No conozco para nada a esa celebridad de la