—Mamá, no te preocupes. Stephen la está observando, así que nada saldrá mal. Ahora, ella también se avergüenza de aparecer sola. Si causa problemas cuando me agreguen al árbol genealógico, papá se enojará. No me atrevo a correr ese riesgo —dijo Rubí con confianza.
Sabrina asintió, satisfecha, pero luego recordó algo y le dijo a Rubí:
—Por cierto, Rubí, a partir de hoy te asignaré todos los guardias de seguridad que dejó tu abuelo. Y cuando tú y Leonardo sean un poco mayores, te cederé una parte