—Lo sé, estoy en la oficina y ya voy de camino — dijo Leonardo, con un tono mucho más serio.
—No vayas allí. Ve al palacio ahora para encargarte del seguimiento, pero tienes que cuidar tu seguridad — ordenó Rubí.
—Pero... — intentó objetar Leonardo.
—Sé que estás preocupado por papá, pero ahora que ha tenido un accidente, tú eres el único miembro masculino de la familia York, así que la responsabilidad recae en ti. Debes encargarte de las secuelas; eso es más importante que cualquier otra cosa.