Le lanzó una mirada penetrante y añadió, con una sonrisa venenosa:
—Te aconsejo que te vayas ahora, porque si esperas un poco más, mamá vendrá con los invitados para verme vestida como la nueva hija oficial... y no creo que quieras que te vean así.
Los ojos de Zoey se llenaron de lágrimas de rabia. La miró fijamente y murmuró con voz gélida:
—Te lo pregunto por última vez, Rubí... ¿vas a ir con papá a decirle que me incriminaste y que todo esto fue planeado por ti?
Rubí la ignoró. Con calma, le revolvió un poco el cabello y hasta bostezó perezosamente. Luego, con el rostro serio, la miró directamente y dijo:
—Te lo dije, pero no me crees. Zoey, de verdad no fui yo quien filtró esa noticia. Tú deberías saber mejor que nadie qué enemigos tienes. Yo he estado ocupada organizando mi fiesta de cumpleaños y adaptándome a mi regreso a la familia. ¿Crees que tendría tiempo para planear semejante escándalo? Además, ¿por qué elegiría justo mi cumpleaños para hacerlo?
Hizo una pausa, luego le de