Al día siguiente, Rubí se dedicó a elegir sus joyas para el gran día. Su vestido ya había sido preparado desde hacía semanas, pero esa mañana una coordinadora de vestidos de alta costura llegó temprano para hacer los ajustes finales. Al medir a Rubí, notó que la cintura estaba un poco suelta, así que envió el vestido de regreso para corregirlo y prometió entregarlo nuevamente por la tarde.
Mientras tanto, Rubí probaba estilos de peinado y joyería en casa. Sabrina la acompañaba, observándola con