Rubí la miró con curiosidad.
—Ah, de acuerdo —respondió, mientras Sherry le ofrecía un pastel de color verde brillante. Rubí le dio un mordisco y sus ojos se iluminaron—. ¡Está delicioso! ¿Lo preparó usted, Sra. Thompson?
Sherry asintió con orgullo.
—Sí, lo hice esta mañana. Usé ingredientes frescos y hasta recogí la artemisa personalmente en las montañas. ¿Te gusta? A la Sra. Jensen también le encanta.
—¿En serio? Entonces tenemos los mismos gustos —dijo Rubí con una sonrisa, aunque su voz son