Mientras tanto, en el piso superior, Marcus acompañó a Rubí hasta la habitación.
Le pidió que se recostara y llamó a una criada para que desempacara las cosas que habían traído del hospital.
Rubí se recostó en la cama, observando con inquietud las luces y sombras que se filtraban por la ventana.
La primavera había llegado, y con ella, una nueva vida dentro de su vientre. Pero, pese a eso, no podía sentirse tranquila. La discusión con Dereck aún resonaba en su mente, y presentía que aquel confli