El corazón de Rubí se derritió. Lo levantó en brazos con ternura, y el pequeño se acurrucó en su hombro. Entonces, Rubí sintió un leve tirón en la parte trasera de su blusa. Dylan, con disimulo, tiraba de su ropa como si intentara bajarla... justo donde estaba aquella cicatriz que Marcus deseaba confirmar.
—¿Dylan? ¿Qué haces? ¿Por qué me jalas la ropa? —preguntó Rubí, intentando mirarlo.
—Tengo hambre —respondió Dylan rápidamente, interrumpiendo su acción. Su manita se congeló y luego giró la