Capítulo 243

Rubí arrugó el entrecejo.

—¿Y entonces qué hago?

—¿Quieres que te prepare avena para calmarlo? —sugirió Marcus.

Ella negó de inmediato. La idea de comer avena le resultaba insoportable.

—No… quiero helado.

—¿Helado? —Marcus se quedó paralizado, incrédulo—. El médico dijo que evitaras alimentos crudos y fríos.

Rubí hizo un puchero y le rogó con voz suave:

—Pero mi mamá siempre dice que, si una embarazada no come lo que se le antoja, el bebé puede nacer con los ojos de distinto tamaño. Solo un po
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App