Rubí se lamentaba internamente; sabía que cuando Marcus se enfadaba, las consecuencias podían ser graves. Su prioridad ahora era recuperarse por completo y luego convencerlo lo antes posible.
Al tercer día, su cuerpo ya estaba restablecido y la enfermera que la atendía se retiró. Durante esos días había estado alimentándose de avena, lo que le devolvió un aspecto saludable. Aquella mañana se despertó temprano, se arregló con esmero y se maquilló un poco. Decidida a enfrentar el problema con Mar