Gavin lo decía con tanta seriedad que Rubí no pudo imaginar que inventara algo así de la nada. No había tenido tiempo de preparar una historia, y en asuntos tan delicados, él no mentiría. Pensando en ello, Rubí comenzó a creerle de verdad. Tal vez… ¡ella realmente había entendido mal! Incluso la propia Serena lo había hecho.
Al recordar la expresión de enojo de Marcus aquella vez, un profundo sentimiento de culpa la invadió.
Él la había tratado bien, incluso había cambiado costumbres por ella,