—Emily, creo que Marcus… no me hará daño —dijo Rubí, aunque su voz delataba inseguridad. En el pasado lo creía firmemente, pero ahora ya no estaba tan segura.
—Rubí, te lo he dicho desde hace mucho: Marcus fue el asesino. Si no podía quedarse con Serena, tampoco podía convertirse en el heredero de la familia Maxwell, así que él…
—¿De qué están hablando? —La puerta se abrió de golpe. Noah, vestido con ropa de estar en casa, se quedó de pie en el umbral mirándolas con expresión de asombro.
Tomadas por sorpresa, Rubí y Emily se miraron horrorizadas. Emily se levantó apresuradamente y fue hacia Noah con ansiedad.
—¡Noah! ¿Por qué estabas escuchando detrás de la puerta? No puedes decirles nada de esto a nuestros padres. La abuela me confió este asunto y… aún no hemos llegado a una conclusión. Todavía no sabemos qué pasó.
El rostro de Noah se endureció aún más. Giró la cabeza y le lanzó a Emily una mirada gélida.
—Entonces, ¿le contaste a Rubí para que hiciera de espía? ¿Tienes idea de lo p