—Emily, creo que Marcus… no me hará daño —dijo Rubí, aunque su voz delataba inseguridad. En el pasado lo creía firmemente, pero ahora ya no estaba tan segura.
—Rubí, te lo he dicho desde hace mucho: Marcus fue el asesino. Si no podía quedarse con Serena, tampoco podía convertirse en el heredero de la familia Maxwell, así que él…
—¿De qué están hablando? —La puerta se abrió de golpe. Noah, vestido con ropa de estar en casa, se quedó de pie en el umbral mirándolas con expresión de asombro.
Tomada