Rubí estacionó su coche en el aparcamiento del centro comercial y subió al de Noah. Juntos condujeron hasta la joyería.
Era un establecimiento de alta costura, lujoso y sobrio. Los clientes vestían con elegancia, y al reconocer a Noah —famoso por su trabajo en noticias financieras— varios empleados se acercaron de inmediato.
Noah tomó asiento en un sofá, aparentando indiferencia, mientras Emily y Rubí fingían curiosear con fascinación entre las vitrinas. Primero, cada una escogió un par de joya