Rubí respiró hondo y un mal presentimiento la envolvió.
Rubí pensó, estaba jodida. En esta situación, nadie le creería.
¡Había sido demasiado descuidada! ¿Por qué cometió tal error?
—Señora, su hermana, ella ... —Cuando los sirvientes entraron rápidamente, vieron a Rubí tratando de atrapar a Marcia. Llegaron al balcón, luego miraron hacia abajo y vieron a Marcia. Junto a ella había dos macetas rotas. Su rostro estaba pálido y obviamente estaba aterrorizada.
Rubí cerró los ojos. Las cosas ya hab