Esta mujer debe estar loca. ¿Marcia quería que la gente pensara que Rubí quería empujarla escaleras abajo?
Esta artimaña fue demasiado deshonesta, e incluso si la intimidaba, Marcus tampoco diría nada. Mientras trataba de estirar la mano para tirar de ella, Rubí dijo con frialdad:
—Marcia, ¿has tenido suficiente? ¡No hay nadie aquí, así que no hay necesidad de actuar!
Sin embargo, Marcia gritó: —¡No, no me toques! ¡Rubí, déjame ir! No me atreveré a hacerlo más. Sé que te gusta Erick. No debí ha