Rubí se sintió algo incómoda. Frunció el ceño mientras miraba a Efraín y Eva, y dijo con calma:
—Papá, mamá... no importa lo que pase, ustedes me criaron durante muchos años.
Howard y Tara, un tanto tensos, parecieron entender de inmediato quiénes eran los recién llegados. Saludaron a los padres adoptivos de Rubí con cierta torpeza, sin saber cómo actuar.
Dan, en cambio, había perdido la sonrisa. Se mantuvo en silencio, con una expresión fría, observando a Marcia sin disimulo.
—Papá, mamá... he