—No —Rubí negó con la cabeza, su voz serena pero firme—. Ustedes criaron a Marcia durante tantos años, así que es natural que le tengan cariño. Pero también han visto que ella no quiere tener relación con nosotros. Siempre quise acercarme a ustedes otra vez, pero me detuve cuando Marcia me dijo que solo buscaban dinero y no querían verme. Por eso... no los había visitado hasta ahora.
Tara suspiró con pesar.
—Marcia... bueno, la pobreza dejó cicatrices en su corazón. Rubí, no le guardes rencor —