¡No podía estar equivocada!
Marcus también parecía haber llegado a una conclusión. Se volvió hacia ella y le preguntó:
-Esposa, ¿no crees que...?
Los ojos de Rubí brillaron intensamente. Lo miró, conteniendo el aliento.
-Entonces... esposo, ¿estás pensando lo mismo que yo?
La sorpresa se dibujó en el rostro de Marcus. La miró, casi en shock.
-¿Tú también estás pensando eso?
Rubí asintió con convicción. Su mirada era seria y decidida.
-Sí, eso es exactamente lo que pienso. Parece que estamos en