Fin

-Por supuesto. Puede intentarlo. No se ponga nerviosa. Yo estoy aquí, la ayudaré -dijo la enfermera con una voz tan reconfortante como cálida.

Con la guía paciente de la mujer, Rubí ajustó sus brazos. Lentamente, colocó a la bebé sobre su muslo, como le indicaron.

La pequeña se movió apenas un poco, emitiendo un suave quejido. Rubí se congeló al instante.

-¡Dios mío! ¡Se está moviendo! ¿Y si se cae?

Todos los presentes rieron suavemente al ver su reacción.

Sabrina se llevó una mano al pecho, co
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Cristina Aguileraque bien buenísima te refelicito
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