-Pase lo que pase, no quiero verte llorar otra vez. Necesitas estar bien. Los bebés te esperan para alimentarse de ti -dijo Marcus con seriedad. No quería verla sufrir ni un segundo más.
Sin embargo, Rubí frunció el ceño, lo miró con fingida ofensa y dijo:
-Vaya... así que así van a ser las cosas. Apenas he dado a luz y ya me tratas como un instrumento para amamantar. ¿Ya no me amas? Qué triste...
Aunque su tono era dramático, se notaba que estaba mucho más tranquila. Saber que los bebés estaba