Se inclinó hacia ella y le susurró al oído:
-Esposa, no te preocupes. Me quedaré a tu lado. Los bebés nacerán pronto. Descansa. Todo saldrá bien.
En realidad, era imposible no sentir miedo. Cualquiera se asustaría en una situación así.
Rubí apretó con fuerza la mano de Marcus. Sus ojos estaban llenos de temor y ansiedad mientras lo miraba.
-Esposo... estoy bastante asustada -confesó, con la voz quebrada.
Era comprensible. Marcus no podía acompañarla al quirófano. Por mucho que quisiera, no se l