El beso se rompió tan abruptamente como había comenzado. Valeria sintió un escalofrío en el rostro justo donde los labios de Alexander habían estado. Lo que había sucedido no podía volver a llamarse un simple error; no cuando se había sentido tan certero y sincero.
Alexander había sido el primero en reaccionar y se apartó de ella con más rapidez brusca.
En los ojos de Alexander había aturdimiento y también tenía ira, pero no un enojo que iba dirigido a ella sino a él mismo por ese impulso.
Era