Esa mañana, Brenda se había levantado temprano, llena de una energía febril. Su misión era reunirse con varios periodistas y venderles las fotos que se había tomado con Alexander. Eran fotografías comprometedoras, que pondrían al magnate en el centro de la atención pública y harían tambalear su imagen de hombre intachable.
Era su plan meticuloso de venganza. Quería no solo ponerlo en su lugar por haberla rechazado y menospreciado, sino que necesitaba ver su nombre manchado. Sentir que esa era s