De esa manera, los tres se fueron en el auto de inmediato, conducido por el propio Alejandro. Valeria estaba en la parte trasera, y Diana de copiloto. La madre se giraba constantemente, mirándola con preocupación.
—¿Te encuentras bien, cariño? ¿Seguro que quieres estar aquí?—le cuestionaba Diana.
—No se preocupen por mí. Yo estoy bien—respondía Valeria, aunque el ambiente en el auto era opresivo.
Alejandro se mantuvo firme en la conducción y, en poco tiempo, llegaron al hospital donde ten