Los días habían transcurrido con una rutina dolorosa. Diana había estado visitando recurrentemente el hospital para saber de Dina. Entraba a la habitación, peinaba su cabello y se quedaba con ella, incluso le hablaba, deseando que pronto se mejorara. Todo eso lo hacía constantemente, impulsada por años de amor maternal, a pesar de la verdad. Sin embargo, Alejandro se dio cuenta de que esa situación podía ser incómoda para Valeria. Decidió esa mañana hablar con su hija.
—Hija, puede que sea un p