Las lágrimas caían sobre su rostro en cascada, marcando rápidamente un sendero de tristeza. Sentía que nada tenía sentido, que no había razón para seguir allí cuando todo se había desplomado tan fácilmente.
Después de lo que tanto le había costado ser sincera y a él abrirse, ahora todo se arruinaba de esa manera y no quedaba nada, solo ruinas. Ella se sentía como si fuera parte de los escombros. Se sentó al borde de la cama y se tapó la cara, comenzando a llorar sin parar.
Saber que su vida no