Alexander permaneció en silencio, sin responder directamente a la pregunta de Valeria sobre sus padres. Luego, extendió una mano y la tomó con delicadeza, con su mirada quería transmitir una calma profunda.
—Entiendo que te sientas curiosa sobre ese tema, Valeria —dijo él, su voz era delicada —. Pero creo que todo se soluciona y todo llega en el momento adecuado.
Ella lo miró con curiosidad, entrecerrando los ojos, mientras su entrecejo se arrugaba. Las palabras de Alexander la dejaban perple