Valeria, nerviosa por la inminente cita, no dejaba de pensar en ello. Al final, sacudió la cabeza, decidida a prepararse. Se dispuso a tomar una ducha y salió envuelta en un paño calentito. Se vistió animada, sintiéndose llena de energía esa mañana, como si el día fuera tan hermoso que ella no lo podía creer. Y todo porque Alexander había decidido ser sincero, y ella también había correspondido. No había nada más bonito que el amor sincero.
Salió de la habitación con una sonrisa radiante en el