VIGGO THORNE
—Este bebé no es de mi padrastro —susurró Tanya en cuanto Noah desapareció de la habitación, sentándose en el borde de la cama, con ambas manos en su vientre y la mirada perdida—. Solo quiere arruinarme. Está frustrado porque nunca pudo conseguir de mí lo que tanto ansiaba.
Cerró los ojos dejando que las lágrimas acumuladas en sus ojos cayeran. Agaché la mirada hacia mi celular que aún mostraba las imágenes que ese asqueroso hombre había compartido en internet.
—Entonces ese bebé e