TANYA RHODES
—¡No puedes confiar en ella! —rugió Viggo con ferocidad, logrando que yo me echara hacia atrás. De inmediato se arrepintió, se levantó del sofá y comenzó a caminar en círculos—. Es una perra mentirosa y manipuladora. ¡¿Cómo es que la conociste?!
—Ella… —Tragué saliva—, es la abogada que está llevando el caso contra Fabián, mi padrastro. Se acercó a mí con gentileza y prometió ayudarme.
Pude notar como el gesto de Viggo se endurecía. Toda la vergüenza y pena por haber matado a mi