Capítulo 23 Nunca dejarás de ser mío
El llamado de atención no afectó a la modelo. Lo notaba un poco frío y sabía que tendría que calentarlo; ahora, más que nunca, pondría todo su empeño en atraparlo. Lo deseaba. Esa misma noche, estaba decidida a sacarle a Leónidas una proposición de matrimonio.
— ¿Has tenido un buen viaje?
Sus palabras activaron el mecanismo de la ira. La pregunta había sido hecha como si hubiera estado de vacaciones, cuando tenían meses sin encontrarse íntimamente. Decidió arriesgarse.
Lo abrazó por el cuello y apretó su cuerpo contra el de él, respondiendo instantáneamente a su calor, a sus anchos hombros y a su porte imponente. Lo escuchó tomar aire bruscamente y notó cómo él se excitaba contra su vientre; aquello la hizo sentir aliviada. Llevaba dos meses sin tocarlo, sin besarlo, sin hacerle el amor. Habían sido días interminables.
Leónidas la estrechó y su mandíbula rozó la mejilla de ella, haciendo que Talina se estremeciera de forma automática. Se apoyó en é