Capítulo 31 Encuentro inesperado
—Es ella, mamá, es la pobretona de Ariana—susurró Juliana—. Mira, ese es Jonathan y esos deben ser los sobrinos de Leónidas.
Saray entornó los ojos con desdén mientras escaneaba la escena con la precisión de un halcón.
—Quizás podamos acercarnos —sugirió la mujer con un tono de duda que ocultaba una orden—. Piensas lo mismo que yo, ¿verdad?
— ¿Lo dices en serio? —Juliana apretó su bolso de marca, sintiendo una punzada de rabia al ver a Ariana rodeada por los niños y el asistente personal de Leónidas.
—Por supuesto. Esta debe ser una oportunidad del destino. Debes aprovechar este momento para interactuar con los niños, Juliana. Si el viejo Celis ve que tienes química con sus nietos y que esa… muchacha no es más que una insignificante criatura, la balanza volverá a inclinarse a tu favor.
Juliana tomó aire, compuso su mejor sonrisa de sociedad y avanzó hacia la tienda. Ariana, que estaba distraída acomodándole con ternura el cuello de la camisa a Elías, n