El club Aura era el epicentro de la vida nocturna de la élite de Valemont. Luces tenues de neón azul, música de sintetizador que vibraba en el pecho y un aroma a perfume caro y libertad. Al entrar, Victoria sintió que la armadura de "empleada eficiente" y "hija perfecta" se agrietaba. Se soltó el cabello, que cayó en ondas sobre sus hombros, y se quitó el saco del traje sastre, revelando una blusa de seda que acentuaba su figura sin esfuerzo.
—Allí están —dijo Estefany, señalando una de las m