El silencio regresó poco a poco a la avenida, instalándose como una losa pesada sobre el asfalto. Los últimos ecos de los disparos se desvanecieron entre los imponentes edificios de Valemont mientras los hombres del equipo de seguridad de Lex aseguraban meticulosamente cada esquina del perímetro. Algunos revisaban los vehículos siniestrados, otros verificaban los cuerpos caídos en la refriega. Las órdenes tácticas se intercambiaban en la penumbra con la rapidez, frialdad y precisión de profesio