Gael solo pudo asentir con amargura antes de volver a hundir la mirada en sus papeles.
Victoria salió del estudio y subió las escaleras hacia su antigua habitación. Al entrar, notó que todo estaba impecable; a pesar de que ella ya no vivía allí, el poco personal que aún permanecía en la mansión se encargaba con esmero de que el polvo no se acumulara en sus recuerdos. Se sentó en la cama y miró a su alrededor. Pensó en preparar una maleta, pero se detuvo al recordar que Daniel no le había dado