64. DEPUÉS DE LA LLUVIA
[SOFÍA]
El murmullo de la lluvia todavía me persigue, como un eco que no quiere apagarse. Cada gota parece estar grabada en mi piel junto al beso que nos expuso. Pero ahora, en esta habitación de hotel, la verdadera tormenta no está afuera: late en nuestros teléfonos, en cada notificación que explota sin descanso como si fueran disparos.
Francesco está sentado al borde de la cama, inclinado hacia adelante, el móvil en la mano. La luz azul de la pantalla ilumina su rostro tenso, marcado por el c