15. INEVITABLE
[SOFÍA]
Nos sentamos en el suelo del balcón, espalda contra la pared de cristal, las piernas apenas rozándose. Francesco abre la cerveza, me ofrece primero. Bebo un sorbo, amargo y frío. Él sonríe apenas, como si cada gesto mío fuera algo que quiere memorizar.
—¿Te acuerdas de Spa? —pregunta de pronto, mirando al cielo.
—¿Cómo olvidarlo? Se te rompió el alerón y casi le gritas al jefe de equipo en italiano frente a toda la prensa.
Él ríe, una carcajada baja, sincera.
—No, no eso. Me refiero a c