—¿Por qué habría de hacerlo? —respondo con seriedad.
—Quizás porque tu plan no funcionó —replica con veneno en la voz—. Porque quisiste quedarte con todo lo que les pertenece y, al final, no tendrás nada.
—Hablas desde el resentimiento, Katherina. Déjalo ir —la increpo, atrayendo todas las miradas hacia nosotras.
—¿Resentimiento? —ríe con un dejo de locura—. No tienes idea de lo que significa. Crecí con la certeza de que mi destino era casarme con uno de los hermanos Hoffman, multiplicar así nue