Liliana
La sala de estar de la suite parece una sala de juntas de las empresas Fernández. Tengo a tres asesores de relaciones públicas dando vueltas a mi alrededor como buitres, analizando cada milímetro de mi postura, de mi ropa y de mi cabello. Traigo puesto el vestido negro que Lorenzo me ayudó a cerrar en la habitación, pero para esta gente parece que nada es suficiente si no encajo en sus moldes de su altísima mierda de elite.
—Señora Fernández, cuando comencemos la rueda de prensa, debe m