Lorenzo
Ella se queda pensativa, cruzándose de brazos. Noto cómo traga saliva, asimilando el peso de lo que le estoy pidiendo. Estoy seguro de que es perfectamente capaz de actuar como mi esposa porque al verla con María de los Ángeles reconozco el amor que ya siente por ella y eso me va a ayudar.
—Anoche te dije que arruinaría a cualquiera por ustedes dos, Lorenzo. No me voy a echar para atrás ahora —dice con una ceja levantada —. Pero no tengo ropa para una ocasión así. Mi ropa es toda de play