Liliana
Tengo muchas ganas de gritar y patalear ante la escena que tengo enfrente. Lorenzo come su desayuno tenso y a la vez preocupado por lo que pueda suceder en el transcurso de la mañana. No se a quien quiero estrangular más, si a la niñera que le coloca la tableta en juegos vacíos e insulsos a la niña o a Lorenzo por ser débil y permitirlo.
—Liliana, espero que estes mejor luego de la pesadilla de anoche —dice Morgana mientras corta un pedazo de fruta tan pequeño que dudo lo pueda masticar