Liliana
Casi choco con Marcos al querer entrar al ascensor. Doy unos cuantos pasos atrás para que ni siquiera me llegue cerca. Se le nota altivo. No puedo negar que muy atractivo, pero su aura oscura, peligrosamente gris me abruma al instante. Me coloco la mascara de indiferencia que me ha ayudado a mantenerme erguida y a salvo del imbécil y sonrío de lo mas falso para que se den cuenta de que ninguno es bienvenido a este sitio.
—Vaya, vaya. Pero miren quien está saliendo casi a la carrera —la