Liliana
Abro los ojos y lo primero que veo son un par de noches oscuras y sin estrellas: los ojos de Lorenzo y su expresión de preocupación. Quedo sin aliento, pasmada por lo que tengo enfrente.
—Hola —saludo porque no tengo idea de que más hacer.
—Hola ¡Dios! pensé que me despertarías nunca —ahora su cara de preocupación muta a molestia —. Liliana, no puedes desmayarte de ese modo y pretender que yo no me preocupe. Ya deberías haber aprendido a calmarte y respirar para que no te desmayes to